La Aduana cubana aumenta la vigilancia
sobre los fármacos importados por los
viajeros
14ymedio, La Habana | Diciembre 03, 2020
Ante el grave desabastecimiento de medicamentos que atraviesa Cuba y
tras el reinicio de los vuelos comerciales, la Aduana General de la
República advierte de un aumento en la importación de ciertos fármacos,
según la prensa oficial, y ha reforzado sus controles sobre este tipo de
productos.
Yamila Martínez Morales, directora general de Procesos Aduaneros, afirmó
que resulta “significativa” la entrada al país durante los últimos tres
meses de medicamentos “con efectos similares a las drogas”.
Los fármacos que menciona la funcionaria llegan a la Isla en el equipaje
de los pasajeros pero también se envían por vía aérea o marítima como
paquetería. Martínez Morales detalló que, entre los más frecuentes, están
el tramadol, lidocaína, amitriptilina, aceite de cannabis y carbamazepina.
En la actualidad, la única manera que tienen los cubanos de conseguir
muchos de los medicamentos que necesitan es a través del mercado
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En la actualidad la única manera de conseguir cualquier medicamento en la Isla es a
través del mercado informal.que se nutre de los envíos desde el exterior, un mecanismo que
estuvo afectado por el corte de vuelos regulares durante la crisis del
coronavirus.
Con la apertura de las terminales aéreas, señala Martínez Morales,
“persiste el intento de introducir drogas al país” mientras la Aduana se
centra en las importaciones y exportaciones de “donativos destinados a
combatir la pandemia”.
La funcionaria también recordó que desde 2014 los viajeros pueden
importar hasta 10 kilogramos de medicamentos exentos del pago,
siempre y cuando estén en sus envases originales y separados del resto
de los artículos.
Una constante en los últimos meses en las farmacias cubanas ha sido la
imagen de los anaqueles vacíos y las largas colas el día que abastecen
con algunas medicinas. Entre los fármacos que más han escaseado están
el salbutamol, el enalapril, la amoxicilina y cefalexina, la nistatina, el
clordiazepóxido, entre otros.
“No hay un solo medicamento en ninguna farmacia en este país, no hay
un antihistamínico, no hay un antibiótico, no hay un calmante, no hay
nada. El que se enferme tiene que saber que se va a morir”, comentaba
este miércoles un joven a las afueras de una farmacia de Centro Habana
después de un largo recorrido en busca de fármacos.
El cliente, con un paciente enfermo de neumonía, caminó sin
resultado por varios municipios habaneros en busca de los
antibióticos recetados por el doctor que atendió a su familiar
El cliente, con un paciente enfermo de neumonía, caminó sin resultado
por varios municipios habaneros en busca de los antibióticos recetados
por el doctor que atendió a su familiar. Muchas veces los galenos se
resisten, incluso, a recomendar el fármaco que necesita el enfermo
porque saben de antemano que está “en falta”, la fórmula burocrática
para describir la ausencia de un medicamento. No obstante, los
consumidores siguen indagando y haciendo largas filas para alcanzar lo
poco que suministran.
En la farmacia de la calle Hidalgo en Nuevo Vedado, como en muchas del
país, es frecuente encontrar largas colas, en su mayoría personas de la
tercera edad que pasan horas disputándose los primeros puestos. Las
peleas entre quienes aguardan pueden tornarse violentas y en ocasiones
ha tenido que intervenir la policía.                                                                                                                                                                                                                                                      Este miércoles decenas de vecinos se reunieron frente al establecimiento
desde horas de la tarde para hacer la cola que les permita adquirir algún
medicamento este jueves. “A ver si esta semana puedo comprar porque
llevo dos meses que no puedo coger nada de las medicinas que tengo en
el tarjetón”, decía uno de los presentes, pero sin mucha ilusión.
El uso de hierbas medicinales y remedios tradicionales se ha disparado a
falta de suministro de medicamentos, pero los enfermos crónicos
-especialmente hipertensos y diabéticos- apenas encuentran alivio en
esas prácticas, ante la escasez de las píldoras o compuestos que
necesitan frecuentemente para mantener controlados sus padecimientos.
El déficit de glucómetros ha sido uno de los más denunciados en los
medios independientes y las redes sociales. Hace seis años se inauguró a
bombo y platillo una fábrica para producir hasta 100 millones de
biosensores para estos dispositivos, pero pasado el tiempo el producto no
aparece en el mercado nacional, obligando a los pacientes a comprarlos
en las redes informales o a importarlo.
Muchos cubanos han tenido que recurrir a las farmacias de las llamadas
“clínicas internacionales” que en un inicio fueron creadas para el sector
turístico. Aunque en estos establecimientos también hay un
desabastecimiento notable desde hace meses, todavía se pueden hallar
algunos fármacos ya desaparecidos de los locales en moneda nacional.
Sin embargo el precio puede multiplicarse hasta por diez en comparación
con estos últimos.